Las terribles secuelas de la guerra de Irak en un soldado español

El cabo primero José Antonio Durán Mendoza tenía un expediente inmaculado antes de aterrizar en Irak en noviembre de 2003. Allí le tocó vivir la batalla de Najaf. Regresó a España con un trastorno ansioso depresivo. Ésta es su entrevista póstuma.

Este artículo se publicó originalmente en VICE News en español.

Este artículo fue publicado en 2015. El cabo primero Durán, ex miembro de la Brigada XXI de Infantería Mecanizada de la base de Bótoa, atendió a VICE News en Badajoz, poco antes de quitarse la vida el pasado 26 de junio. Tenía 43 años y llevaba nueve retirado.

El cabo primero José Antonio Durán Mendoza tenía un expediente inmaculado antes de aterrizar en Irak en noviembre de 2003. Todos los exámenes físicos y psicológicos en regla y reconocimientos y medallas honoríficas de todo tipo: de la Cruz del Mérito Militar a la Medalla de Oro de la Cruz Roja pasando por la Medalla OTAN o el Distintivo de Mérito por Operación de Mantenimiento de la Paz en Irak.

Hasta la primavera de 2004 Durán participó en la operación Iraqi Freedom, liderada por Estados Unidos, como escolta personal del Jefe de su misión. Allí le tocó vivir la batalla de Najaf, que comenzó el 4 de abril de 2004. Hasta ese día, cerca de 2.600 soldados españoles habían pasado por Irak, la mayor parte de ellos concentrados en la base España de Diwaniya.

“Al llegar a España se le diagnosticó un trastorno ansioso depresivo de matiz paranoide con origen reactivo a las experiencias vividas en Irak”, explica a VICE News José Antonio Romero Porro, abogado de Durán. Acto seguido fue dado de baja por el Ejército de Tierra. En 2006, tras varios recursos, el Ministerio de Defensa reconoció que esa baja se había producido “en acto de servicio”, lo que implicaba el pago de una pensión extraordinaria.

Según el psicólogo militar Eduardo Samper, directivo de la Sociedad Española de Trastorno de Estrés Postraumático (SETEPT), en el caso de los militares “la proximidad, la intensidad y la duración” de la misión son claves a la hora de desarrollar “una sintomatología relacionada con el estrés” conocida comúnmente como el Síndrome del Combatiente.

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