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Música y Trauma. Una visión general

Autor: D. José Luis Pérez-Iñigo Gancedo. Psiquiatra

El arte , en general, elemento muy especifico de la cultura, se define es entendido generalmente como cualquier actividad, realizada por el ser humano con una finalidad expresiva y comunicativa, y una expresión estética, utilizando para ello los diversos recursos estéticos y plásticos, que sirven para vehiculizar ideas, emociones, conceptos, todo ello asociado al concepto de belleza y creatividad. De esta manera, el arte se vuelve en un mecanismo de comunicación que no solo vehiculiza la cultura sino que también vehiculiza sentimientos colectivos, vivencias individuales o generales, ideas que van desde lo individual al mundo genérico, ya sea real o soñado.

Dentro del arte, una de las formas más clásicas y más antiguas es aquella que utiliza el sonido como forma de expresión y creación, esto es, la música. El compositor francés Claude Debussy definió la música como "un total de fuerzas dispersas expresadas en un proceso sonoro que incluye: el instrumento, el instrumentista, el creador y su obra, un medio propagador y un sistema receptor". Esta definición remarca varios aspectos, pero entre ellos podríamos distinguir tres fundamentales: el creativo, el expresivo y el comunicativo. Y es que, independientemente de su finalidad estética asociada al concepto de comunicación, toda vez que es inherente a la música un elemento creador y un elemento receptor. Todo ello confiere a la música un carácter vehiculizador de conceptos, ideas, sentimientos, belleza.

El aspecto formal y conceptual de la música esta constantemente en evolución, en una constante interacción entre el creador y su entorno. Este hecho ha derivado en las diversas formas musicales, en sus movimientos, en sus conceptos de armonía. La música como tal, es digno reflejo de los momentos culturales de la humanidad, de los fundamentos de los mismos. Incluso, para algunos autores, en ocasiones se vuelve en la primera expresión artística que refleja en el tiempo los movimientos culturales. La música, por lo tanto, debe considerarse algo muy vivo, dinámico, en constante interacción biunívoca con el entorno que le rodea y en el que se desarrolla.

La antigüedad de la expresión mediante el sonido no es conocida, aunque todos los registros culturales históricos hacen referencia a ella. Existen referencias a sistemas organizados de sonido, que en sus primeras expresiones parecen estar dotados un fuerte contenido mágico y ritualista. De esta manera, mediante la ordenación de sonidos y, en muchas ocasiones como entorno en el que realizar danzas, vehiculan la relación del ser humano con lo desconocido, lo superior. Y es en esa relación, en esa en donde encontramos los primeros reflejos de la música como instrumento, no solo de relación con la trascendencia, con lo desconocido y superior, sino como forma de pedir ayuda, de buscar medios para sobrellevar y sobrevivir a la angustia de la vida, de la muerte, de la existencia, de los hechos cotidianos, de la perdida.

La relación de la música con las religiones es algo constante en todas las culturas, con una presencia más o menos omnipresente. Pero sin embargo es importante reseñar que las diversas formas de música son expresiones de las diversas funciones y estructuras del grupo que se desarrolla, marcando estos hechos su finalidad. En este sentido, la evolución de la música, en el sentido de la progresiva separación de los conceptos finalidad y estético, esta en consonancia con la evolución social y el progresivo predominio del concepto de lo individual.
El sufrimiento, individual o colectivo, real, imaginario o intuido, es un sentimiento universal, que puede tener una dimensión global o colectiva. La idea de la muerte, su incertidumbre o inexorabilidad marcan al ser humano y forma parte más o menos importante de las culturas. Desde ese punto de vista, el sufrimiento se convierte en constante cultural, y marca de forma muy importante la expresividad del arte, y la música no es ni mucho menos ajena a este hecho. La evolución del sufrimiento al Trauma, depende de muchos aspectos, individuales y colectivos, intrínsecos y extrínsecos. Pero es de gran importancia los mecanismos de la elaboración del sufrimiento como forma de prevención del camino del Trauma.

Todas las sociedades han desarrollado mecanismos orientados hacia no solo la expresión sino la elaboración del sufrimiento. La música sin lugar a dudas es uno de ellos.

La relación entre música y sufrimiento y por ende, con el Trauma tiene varias dimensiones.
1º.- La música como vehículo de difusión.

Es inherente al concepto de arte, y por supuesto al concepto de música, su función de comunicación. El proceso creativo conlleva la existencia de un elemento receptor, objeto de la expresión artística. Desde ese punto de vista, la música como difusor de sentimientos es fundamental.
Los niveles de difusión son diferentes, según las épocas y las regiones. También de las culturas. Puede tener una dimensión grupal o particular, siendo utilizada como forma de difusión dentro de una comunidad o grupo. En este sentido son múltiples los ejemplos, desde los cánticos y bailes populares, las canciones militares, la música religiosa, los himnos.

Con el paso del tiempo y el aumento de los canales y mecanismos de difusión, el marco de influencia se amplía, aumentando así su influencia a un nivel sociológico. Son muchos los ejemplos, pero quizás, por usar alguno, podemos poner el ejemplo de las músicas de trovadores y troveros, que difundían las ideas y noticias entre los pueblos, originando con ello la difusión de ideas que llevaron a movimientos de cambio.
En los tiempos actuales la difusión se ha potenciado de manera extrema. Esto ha sido utilizado para conseguir una influencia y difusión que alcanza niveles globales. Pensemos, a lo largo del siglo XX en ejemplos como el movimiento musical originado después de la Shoah, movimiento orientado hacia intentar vehicular el sufrimiento del pueblo judío, o ejemplos como la música se convirtió en mecanismo de difusión de las ideas contra la guerra de Vietnam, con la canción protesta.

Ejemplos de música orientada hacia la expresión y difusión de sentimientos e ideas acerca de la muerte y el sufrimiento inundan las páginas musicales del Romanticismo, por no hablar de las temáticas de la ópera barroca.


2º.- La música como elemento de expresión
La música desde sus inicios ha servido para la expresión, no solo de las ideas, sino también de los sentimientos. Sentimientos que, según la época, han estado cargados de un componente trágico más o menos importantes. Este movimiento adquiere su gran expresión en el Romanticismo, cuando la música se une de forma muy importante al sentimiento. A través de obras cantadas, tanto individuales como los Lieder, como a nivel de grandes conjuntos con coros, como la opera o los oratorios, el sentimiento se vehiculiza a través de la música, dándole entidad y al mismo tiempo difusión.
Esta difusión es de sentimientos colectivos como de sentimientos individuales. En este sentido la música esta llena de ejemplos de obras en las que el compositor vehiculiza su mundo interior y sus sentimientos, como por ejemplo, hacia la muerte. Compositores como Mahler, Richard Strauss, P.I. Tchaikovsky entre otros muchos, tienen obras, muchas de ellas estrenadas póstumamente, en las que expresan su sentimiento hacia la muerte que saben próxima, sublimando en ocasiones la idea, pero en otros simplemente vehiculizando su sentimiento. Pensemos por ejemplo en las cuatro ultimas canciones de Richard Strauss, en los que el compositor, sabiendo próxima su muerte y por otro lado cuando había pasado muy poco tiempo de la muerte de su esposa, hace un recorrido por su vida, musicando poemas de Rainer Maria Rilke. En este caso es un recorrido sereno, pausado, que claramente expresan una reflexión sobre el recorrido de su vida y su muerte próxima. O en Gustav Mahler y su novena sinfonía, para muchos autores su obra más madura, incluso un salto cualitativo del autor y para algunos su testamento musical, compuesta después del fallecimiento de su hija, en unos momentos en los que sabía su muerte ya próxima y embargado por el dolor del abandono de su mujer Alma Mahler, que por entonces mantenía una relación con el arquitecto Gropius. En este caso, la música vehiculiza su sentimiento y angustia y aun cuando en algunos momentos manda mensajes esperanzadores, su estructura está cargada de un dramatismo sobrecogedor. En ambos casos, las obras fueron estrenadas cuando los compositores habían ya fallecido.
Son múltiples los ejemplos a lo largo de este recorrido, que deberán ser estudiados de forma mucho más extensa.

3º.- La música como elemento de cohesión
Otra utilidad de la música, en el terreno de su relación con el sufrimiento y el trauma, es su función como elemento de cohesión entre las poblaciones, vehiculizando tantos los sentimientos como los mecanismos de superación, a un nivel colectivo. En este sentido, la música como elemento de cohesión, se vuelve en un elemento fundamental en los mecanismos de recuperación y resiliencia, toda vez que favorecen los elementos grupales y sociales para los mismos.
El ejemplo de la música religiosa medieval, monofónica o polifónica, es claro. A través de ella se vehiculizaba la actitud global dirigida hacia la aceptación desde un punto ideológico y sentimental de conceptos que no solo iban referentes a la muerte sino la aceptación de la desgracia como algo integrante de un concepto superior e inalcanzable para el individuo. Pero no solo servía para mandar ideas, también, al difundirse, al ser objeto de colectivos, permitía la aceptación de las ideas por su globalización en el resto de los miembros de la comunidad.
En otras ocasiones, y sobre todo en épocas posteriores, la música aportaba el marco donde canalizar ideas, creando una postura común. Pensemos por ejemplo en la música nacionalista, en canciones de guerra, o en tantos otros ejemplos. Si pensamos en la música durante el periodo de la Guerra Civil Española, por citar un ejemplo, observamos como cada bando tiene sus propias canciones y melodías y como estas eran utilizadas para la cohesión del grupo y más allá de eso, para la identificación grupal. Y ejemplos como estos podemos encontrar en todos los periodos de la historia

4º.- La música como elemento de sublimación
En relación con todo lo anteriormente expuesto, nos encontramos como a lo largo de la historia de la música, esta ha sido utilizada para dar un encuadre superior en el que manejar los sentimientos y en especial su sufrimiento. Desde la sublimación de las ideas derivadas de la música religiosa, hasta la sublimación de conceptos como muerte y amor tan característica del Romanticismo y Postromanticismo. En este encuadre, y no como único mecanismo, el individuo permite la sublimación de dichos actos. En este sentido, de nuevo la música se convierte en elemento favorecedor en muchas ocasiones, del manejo del sufrimiento y de la aceptación del mismo.

CONCLUSIONES

El arte y en concreto la música, como elementos esenciales de la cultura, se muestran como mecanismos fundamentales a lo largo de la historia, no solo de expresión de la belleza, sino como expresión, vehiculización y generalización de ideas y sentimientos. En este sentido, su implicación a lo largo de la historia como elemento de difusión, ha ayudado a configurar encuadres psicológicos e ideológicos, que han pasado a formar parte de los mecanismos individuales y grupales de manejo del sufrimiento. Un adecuado estudio puede aportar elementos muy importantes para comprender los mecanismos que la durante la historia el ser humano ha utilizado para el manejo del sufrimientos y la adversidad.