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Dra. Rafaela Santos en SETEPT

Rafaela Santos es médico, especialista en Psiquiatría. Apasionada por el conocimiento del cerebro, se doctoró en Neurociencia y ha dedicado la mayor parte de sus trabajos clínicos y de investigación al desarrollo del potencial humano ante cualquier desafío.

Board de la American Society of Traumatic Stress Specialists (U.S.A.), fundó en 2001 la Sociedad Española de Estrés Postraumático, que ha presidido durante ocho años. Como profesora universitaria, dirige diversos postgrados en Neurociencia, Trauma y Resiliencia. Desde 2002, es ponente habitual en la Escuela Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores para el área de Psicología y Familia. Así mismo, participa en foros nacionales e internacionales sobre temas de Neurociencia, Resiliencia, Gestión del Estrés y Metaliderazgo.

En 2004, erigió la Fundación Humanae, donde realiza su labor clínica con un equipo de psiquiatras y psicólogos especializados que ofrecen atención individual y asesoramiento familiar.

Por su iniciativa, en 2010 se puso en marcha el Instituto Español de Resiliencia, del que es presidenta y referente tanto en España como en Latinoamérica.

En 2015, desarrolló la ponencia «¿El cerebro es un laberinto?» en el Congreso Internacional de Mentes Brillantes, celebrado en Madrid.

La editorial Conecta ha publicado su libro Levantarse y Luchar.Cómo superar la adversidad con la resiliencia (2014), simultáneamente en España, México y Argentina, Premio NowSquare 2013 al Mejor Libro de Empresa en la modalidad «Libro de Viaje de Negocios». La autora destina los beneficios de esta obra al Programa Alianza para la Depresión, que impulsa desde 1992.

CONFERENCIAS

Curiosa Mente

Los últimos hallazgos en neurociencia demuestran que la plasticidad del cerebro es el mejor motor del desarrollo personal. La mente puede modificar su propia estructura y «formatear» el cerebro, cumpliéndose lo que hace más de un siglo avanzó Ramón y Cajal: «Cada uno puede llegar a ser el escultor de su propio cerebro».

  • ¿El cerebro es un laberinto?
  • Una oportunidad: conocer tu cerebro y sus recursos
  • Las emociones, escuela del cerebro. Recordamos lo que nos emociona

Potenciar la resiliencia, del cero al infinito

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SETEPT y el sindrome del soldado

SETEPT, en su continua colaboración en la mejora de la sociedad, ha participado activamente en el estudio, tratamiento y recuperación de las personas que sufren la enfermedad del trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Esta enfermedad suele aparecer en personas que viven una experiencia altamente traumática, como es el caso de los soldados que vuelven de la guerra.

Los síntomas más habituales que muestran son ansiedad, angustia, estrés, insomnio, depresión…

Los militares destinado a zonas de conflictos, a su vuelta al hogar, muestras todos los síntomas descritos, siendo necesario poner a su disposición una sería talleres, apoyos….que les permitan poder superar el trauma vivido o por lo menos, vivir con ello.

En el artículo que más abajo hacemos referencia, se habla más en concreto en como se podría mejorar la actuación de los diferentes sistemas usados para tratar este trastorno e incluso sino se llegase a superar, como se debería de tratar al paciente, ya que en estos casos podría entenderse como una enfermedad.

Si quieres leer más, pincha aquí: El síndrome del soldado

“El cerebro ha sido preparado para ser feliz”

Realizamos una amplia entrevista a la Doctora Rafaela Santos.

En esta entrevista la Doctora Rafaela Santos nos descubrirá los secretos para ser feliz, las diferencias entre resiliencia y resignación, cómo saber cuál es nuestro nivel de resiliencia y como reconocer nuestras vulnerabilidades.

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“Hay vida después de cualquier miedo”

​Lo que no mata engorda. Y además te hace más resiliente. Nuestro cerebro, ese órgano de kilo y doscientos gramos donde nacen el amor y las ideas, la ternura y la angustia o esa increíble capacidad del ser humano para levantarse y seguir, ha sido diseñado para sobrevivir y ser feliz. La pregunta es: ¿cómo prepararlo?

​La neuropsiquiatra Rafaela Santos llegó al concepto de resiliencia gracias al trabajo previo de Viktor Frankl, un dintel romano y una visita a una farmacéutica alemana. Veinte años de trabajo han hecho el resto: ante la depresión y la ansiedad, la clave no es paliar, la clave es prevenir. Su última aportación es una aplicación que ayuda a gestionar el estrés. ¿Eres resiliente?

​¿Cómo define la resiliencia?

La resiliencia es la capacidad de superar las dificultades y los reveses de la vida sin quedarse atrapado en el sufrimiento y el dolor, saliendo fuerte y airoso de esa vivencia. Todo el mundo tiene la capacidad de ser resiliente, pero hay que desarrollarla. A veces, por la educación recibida, por la sobreprotección, o por mil factores diferentes, podemos carecer de ella, pero todos la tenemos.

​Según sus estudios, un tercio de la población es más resiliente que el resto. ¿Cómo lo saben?

​En su día hicimos una escala de cien items, reflejados en diez dimensiones. A la hora de validarla nos pareció que era muy extensa, por eso diseñamos una reducida, de cincuenta. Sobre ella acabamos de presentar una nueva aplicación descargable, Checking Stress​, que te ayuda a descubrir en qué dimensiones flojeas y cómo hacerte un traje a medida para ver qué facetas tienes que desarrollar. Este trabajo es el resultado de veinte años de experiencia, la escala lleva más de cinco años en funcionamiento.

Lleva más de veinte años trabajando sobre este tema. ¿Qué ha descubierto sobre el ser humano que no sabía antes?

​He aprendido muchísimo. Soy psiquiatra desde hace más de treinta años y durante mucho tiempo he ejercido la profesión al uso: una persona llega a la consulta, se le diagnostica y se le prescribe un tratamiento. El problema es que muchas veces la gente recae. Siempre había pensado que teníamos que buscar algo inherente al ser humano, en las raíces de esa persona, no solamente en los síntomas. La depresión, ​por ejemplo, es diferente en cada persona.

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IX Curso SETEPT “Neurociencia, Trauma y Resiliencia”

Éxito de la Jornada de inauguración del IX Curso SETEPT “Neurociencia, Trauma y Resiliencia”.

No defraudó ayer lunes 15 de enero, en el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid, ni la presentación, ni el desarrollo de dicha Jornada. Organizada por la SETEPT (Sociedad Española de Estrés Postraumático), y el IER (Instituto Español de Resiliencia), el protagonista fue el estrés, abordado desde distintos ámbitos.

Desde la ponencia del Dr. Reinoso-Barbero, que, como no podía ser de otro modo, hizo sencillo el relacionar estrés y entornos laborales, en su condición de Presidente de la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo, pasando por el abordaje del estrés en el paso a la jubilación, a cargo del Dr. Freire, que se basó en su interesante libro “La jubilación: una nueva oportunidad”. La mañana llegó a un momento de enorme interés con la ponencia que ofreció la Dra. Ferrando, Presidente de la Asociación Española de Psiquiatría Privada, y Directora del Instituto de Investigación y Asistencia Psiquiátrica, sobre la psicopatología de los atentados terroristas, con datos muy concretos los acaecidos en Madrid, el 11 de marzo de 2004, donde, recordemos, fallecieron ciento noventa y tres personas y resultaron heridas casi dos mil.

Todo esto, sin dejar de lado, las interesantísimas intervenciones de todos los ponentes, brillantes profesionales de la psiquiatría que allí se dieron cita. Hay que destacar la conferencia “Estrés y resiliencia”, a cargo del Dr. Cabranes, psiconeuroendocrinólogo. Cada vez es más común el uso del término resiliencia entre los profanos. Se define como la capacidad del ser humano para superar circunstancias traumáticas y límite, como la muerte de un ser querido, un accidente, etc…, y la seguridad de que, además, podemos salir fortalecidos de ellas. Por eso es tan importante convertirnos en personas resilientes, y, conforme a todo lo que escuché ayer con atención, todos podemos serlo. El aprendizaje es fundamental para conseguirlo, y se puede, claro que se puede.

Especial mención merece el “broche de oro”, con el que se cerraba la Jornada: la proyección del documental “La pesadilla de Claudia (¿Es usted un acosador?)”, una siniestra historia sobre el acoso laboral (mobbing) en el entorno sanitario, que consiguió “encoger” a todos los allí presentes. Por desgracia, el acoso laboral…

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De media, todos sufrimos dos o tres dramones en la vida. Supérelos

Dado que no vivimos en una urna de cristal (ni falta que hace), tarde o temprano, la vida le pondrá por delante una prueba difícil de superar. Un infortunio que, probablemente, tenga forma de enfermedad o de pérdida y que encajará con mayor o menor habilidad. Para aumentar la garantía de éxito, un consejo, o mejor, tres: sea flexible como el bambú, maleable como la arcilla y adáptese al cambio como un lobo. Solo así, estará en disposición de sobrellevar los peores momentos del devenir de los acontecimientos. Que, dicho sea de paso, tendrá al menos dos o tres a lo largo de su vida, según Rafaela Santos, psiquiatra y presidenta del Instituto Español de Resiliencia (IER). Parece que nadie se libra de tener que lidiar con varios sucesos trágicos, o al menos complicados, en su biografía. “El diagnóstico de una enfermedad grave, la desaparición de un ser querido, un despido o un revés económico son circunstancias por las que todos pasaremos alguna vez”, apunta.

La buena noticia es que a pesar de que estos hechos no son algo que podamos evitar ni controlar, “todas las personas contamos con la capacidad de afrontarlos de forma constructiva”, asegura Santos. A esa fuerza interior se la conoce como resiliencia, añade esta neurocientífica: “Nos permite superar cualquier situación difícil saliendo fortalecido de ella”.

Cómo salir con la lección aprendida

En este asunto, el quid de la cuestión reside en cómo salimos del embate. Porque, aunque lo ideal sería hacerlo con la lección aprendida, no siempre lo conseguimos. “Ante una situación traumática existen dos opciones: hundirse o crecer”, señala Santos, que también preside la Sociedad Española de Especialistas en Estrés Postraumático (SETEPT). “Hemos comprobado a menudo cómo muchas personas, después de haber experimentado episodios muy difíciles en su vida, cambian su forma de entender el mundo y adoptan una perspectiva más humana, priorizando lo realmente importante frente a nimiedades a las que antes otorgaban un protagonismo infundado”, añade la psiquiatra.

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Tres meses duros por delante para los supervivientes del autocar

“Todos ellos han hablado ya con sus familias’. La primera necesidad de comunicación de los supervivientes del accidente de autobús de Tarragona quedó cubierta en las primeras horas por los psicólogos de Cruz Roja que les atendieron. Sin embargo, a partir de ahora, los 46 jóvenes que salieron con vida del autocarcomienzan un largo proceso psicológico que cada uno de ellos afrontará de una manera muy personal.

“Si alguno de los chicos se cambió de asiento, como han contado a la prensa, es probable que experimenten una sensación de culpa, porque las víctimas mortales eran las que viajaban en las ventanillas”, explica a EL MUNDO la doctora Rafaela Santos, presidenta de la Sociedad Española de Especialistas en Trastorno de Estrés Postraumático (SETEPT). “Yo tenía que estar ahí, ¿por qué me cambié?… Esos sentimientos pueden agravar sus daños psicológicos”, explica esta especialista en estrés postraumático (TEPT).

De hecho, algunos estudios indican que las víctimas de accidentes de tráfico son uno de los principales grupos de riesgo para este trastorno y el 80% de ellos puede desarrollar TEPT en algún momento después del siniestro (según datos de investigaciones en EEUU, hasta el 30% aún experimentará el trastorno pasado un mes).

Como augura esta psiquiatra, es normal por tanto que un alto porcentaje de los estudiantes experimente sensaciones de estrés postraumático en las primeras horas, e incluso días, tras el accidente. “Sentimientos de tristeza, dificultades para dormir, miedo a la carretera, estado de alerta…”. Incluso durante los tres primeros meses tras un trauma de estas características estas reacciones son normales y muchos de ellos volverán a recrear los sucedido en su cabeza (lo que se denomina reexpirementación); aunque como añade la doctora Santos, la intensidad debería ir calmándose con el paso del tiempo.

Para que ese estrés postraumático no se enquiste, o incluso surja de manera tardía (“al cabo de meses o incluso de años), es clave….

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El acoso en redes sociales induce al suicidio

Depredadores o acosadores de las redes sociales llevan a sus víctimas a un punto de quiebre que resulta tan grave que los induce al suicidio, debido a que en la modalidad de acoso que es el ciberbullying exponen de una manera rápida y multiplicadora a sus víctimas, mencionó la doctora Rafaela Santos, presidenta del Instituto Español de Resiliencia (IER)

Alrededor de 24% de la población estudiantil española sufre algún tipo de acoso escolar, entre ellos el ciberbullying, indica el estudio “Comportamiento de la Salud en Niños en Edad Escolar” (HBSC por sus siglas en inglés) que fue realizado para 35 países por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que contempla un rango de edad de siete a 17 años, comentó la doctora Santos.

“Por otro lado, la Sociedad Española de Especialistas en Estrés Postraumático ha indicado que de 24% de la población estudiantil que es sometida a situaciones de acoso escolar, al menos la mitad de ellos sufren un trastorno por estrés postraumático en el futuro, lo que les acarrea a esas personas graves problemas en su vida adulta. Si éstas cifras se manejan en España me atrevería a pronosticar que los números en México deben estar al doble, por los altos índices de violencia que maneja el país”.

¿Cómo actúa el depredador?

Explica la también directora de la Fundación Humanae, que el depredador de las redes sociales que realiza el ciberbullying puede manipular las imágenes que son expuestas por internet, lo que conlleva un efecto mucho más dañino, por mostrar a la víctima en una realidad inexistente y que la mayoría de las veces la sitúa en escenas terriblemente ridículas o embarazosas.

“Los adolescentes, cuando encuentran que han sido difamados con una virulencia absoluta sin saber de dónde proviene, no saben qué hacer y toman en muchas ocasiones decisiones erróneas por no encontrar una salida a su problemática”.

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Ciberbullying podría llevar al suicidio: especialista

La doctora Rafaela Santos mencionó que los jóvenes entre 7 y 17 años de edad podrían pensar en el suicidio por el ciberbullying

Según la doctora Rafaela Santos, presidenta del Instituto Español de Resiliencia, el llamado ciberbullying resulta grave debido a que puede inducir a los jóvenes al suicidio, debido a la gran exposición de las víctimas en internet.

“Depredadores o acosadores de redes sociales llevan a sus víctimas a un punto de quiebre que resulta tan grave que los induce al suicidio”, dijo la doctora Rafaela Santos.

La también directora de la Fundación Humanae dijo que la exposición de los memes y la edición de imágenes en redes sociales, pueden darle a las víctimas una perspectiva inexistente de la realidad, provocando situación ridículas y embarazosas.

“Cuando encuentran que han sido difamados con una (viralidad) absoluta sin saber de dónde proviene, no saben qué hacer” provocando un síndrome paranoide, dijo la doctora Santos, quien agregó que ese es el momento cuando hay posibilidad de que recurran al suicidio.

En caso de que el suicidio no llegue a ser la opción para estos jóvenes, “al menos la mitad de ellos sufren un trastorno por estrés postraumático en el futuro”, lo que podría conllevar a varios problemas durante el resto de su vida, aseguró.

La doctora de origen español afirmó que… Leer más

Las terribles secuelas de la guerra de Irak en un soldado español

El cabo primero José Antonio Durán Mendoza tenía un expediente inmaculado antes de aterrizar en Irak en noviembre de 2003. Allí le tocó vivir la batalla de Najaf. Regresó a España con un trastorno ansioso depresivo. Ésta es su entrevista póstuma.

Este artículo se publicó originalmente en VICE News en español.

Este artículo fue publicado en 2015. El cabo primero Durán, ex miembro de la Brigada XXI de Infantería Mecanizada de la base de Bótoa, atendió a VICE News en Badajoz, poco antes de quitarse la vida el pasado 26 de junio. Tenía 43 años y llevaba nueve retirado.

El cabo primero José Antonio Durán Mendoza tenía un expediente inmaculado antes de aterrizar en Irak en noviembre de 2003. Todos los exámenes físicos y psicológicos en regla y reconocimientos y medallas honoríficas de todo tipo: de la Cruz del Mérito Militar a la Medalla de Oro de la Cruz Roja pasando por la Medalla OTAN o el Distintivo de Mérito por Operación de Mantenimiento de la Paz en Irak.

Hasta la primavera de 2004 Durán participó en la operación Iraqi Freedom, liderada por Estados Unidos, como escolta personal del Jefe de su misión. Allí le tocó vivir la batalla de Najaf, que comenzó el 4 de abril de 2004. Hasta ese día, cerca de 2.600 soldados españoles habían pasado por Irak, la mayor parte de ellos concentrados en la base España de Diwaniya.

“Al llegar a España se le diagnosticó un trastorno ansioso depresivo de matiz paranoide con origen reactivo a las experiencias vividas en Irak”, explica a VICE News José Antonio Romero Porro, abogado de Durán. Acto seguido fue dado de baja por el Ejército de Tierra. En 2006, tras varios recursos, el Ministerio de Defensa reconoció que esa baja se había producido “en acto de servicio”, lo que implicaba el pago de una pensión extraordinaria.

Según el psicólogo militar Eduardo Samper, directivo de la Sociedad Española de Trastorno de Estrés Postraumático (SETEPT), en el caso de los militares “la proximidad, la intensidad y la duración” de la misión son claves a la hora de desarrollar “una sintomatología relacionada con el estrés” conocida comúnmente como el Síndrome del Combatiente.

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